La tosta que lo tiene todo: higos, mozzarella, cecina y pistachos
Esta tosta no es una tosta cualquiera: es de las que miras y ya estás buscando la excusa para hacerla. Pan de masa madre bien tostado, mozzarella fundida, higos caramelizados, cecina que hace de contrapunto salado y pistachos para el crunch final.
Dulce, salado, crujiente y cremoso, pero sin empalagar ni montar una torre imposible de comer.
La cecina no es un adorno: es la que equilibra el dulzor de los higos y el caramelo y le da el punto salado y ahumado que hace que cada bocado tenga sentido. Sin ella, la tosta estaría rica, pero mucho más “de postre”. Con ella, se convierte en un plato completo, perfecto para una cena o aperitivo con amigos.
Ingredientes:
Rebanadas de pan de masa madre.
1 bola de mozzarella fresca (bien escurrida)
Higos frescos (no demasiado maduros)
Lonchas finas de cecina
1 puñado de pistachos pelados
Azúcar blanco o moreno (para caramelizar)
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre balsámico
Sal y pimienta negra
Cortamos el pan en rebanadas de 1,5–2 cm de grosor.
Colocamos láminas de mozzarella sobre cada rebanada, sin amontonar.
Metemos en el horno, o en la freidora de aire, unos 5 minutos a 190º o hasta que el queso empiece a burbujear.
Mientras tanto lavamos y secamos los higos, los cortamos en cuatro.
Espolvoreamos azúcar y lo caramelizamos con el soplete hasta que se dore y forme una costra crujiente.
Salpimentamos ligeramente y añadimos unas gotas de aceite y vinagre balsámico para equilibrar el dulzor.
Tostamos ligeramente los pistachos en una sartén sin aceite.
Cortamos la cecina en tiras no muy largas y las enrollamos.
Sacamos el pan del horno o de la freidora y ponemos los higos encima y distribuimos la cecina. Espolvoreamos los pistachos y terminamos con un hilo de aceite y balsámico.




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