Magnum de cheesecake
Aunque ya esté llegando el final del verano, las temperaturas siguen siendo estupendas, y por eso apetece aún tomarse un buen helado después de comer o a media tarde.
Un helado muy fácil de hacer y muy rico. Yo lo hice en dos tamaños, para así darle gusto a todo el mundo, el que lo quiera más grande o más pequeño.
Estos magnum cheesecake tienen todo lo de una tarta de queso, las galletas (que yo las puse troceadas dentro del helado), la crema de queso y las fresas, que en este caso, para hacerlos un poco más saludables, en lugar de utilizar mermelada de fruta, lo que hice fue mezclar con el chocolate blanco, en el que se bañan los helados, fresa en polvo para darle todo su sabor y nada de azúcar.


Ingredientes:
150 gr de queso mascarpone
120 gr de nata
1 cucharada de azúcar glass
1 cucharada de azúcar invertido
1 cucharadita de vainilla
Chocolate blanco fondant
Aceite de coco
Fresa en polvo
Para el azúcar invertido:
350 gr de azúcar blanca
150 ml de agua mineral
1 sobre de bicarbonato sódico 3,3 gr (sobre morado)
1 sobre de ácido málico y tartárico 2,2 gr (sobre blanco)
Si no tenemos azúcar invertido, entonces lo hacemos el día anterior, para ello en un cazo ponemos el azúcar junto con el sobre blanco y el agua. Llevamos a 100º C.
Retiramos del fuego y dejamos que se enfríe, controlando con un termómetro hasta que llegue a los 50° C.
Añadimos entonces el sobre de bicarbonato sódico, mezclamos todo bien y veremos que se convierte en un líquido blanquecino y espumoso.
Pasamos la mezcla a un bote de cristal limpio y veremos como a medida que se va enfriando, va desapareciendo la espuma y ese color blanquecino y nos queda un líquido transparente por completo y ya tendremos listo nuestro azúcar invertido para utilizar.
Guardamos en un tarro de cristal bien cerrado y sin que le dé la luz.
Al día siguiente ponemos en un bol la nata, el queso, los dos azúcares y la vainilla. Mezclamos con unas barillas.
Troceamos las galletas y las añadimos al bol y mezclamos bien.
Rellenamos los moldes con la mezcla anterior y metemos al congelador por lo menos 12 horas.
Derretimos, al baño maría, el chocolate blanco con un poco de aceite de coco. Cuando ya esté el chocolate fundido, añadimos la fresa en polvo y mezclamos bien.
Ponemos el chocolate en un vaso.
Sacamos los magnum del congelador y los introducimos, de uno en uno, en el vaso para que queden bien bañados en el chocolate. Los escurrimos bien y los volvemos a meter al congelador hasta que los vayamos a disfrutar.



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