Bocadillo de pollo al pesto con mozzarella fundida y burrata
La cocina italiana demuestra que no hacen falta muchos ingredientes para conseguir un plato extraordinario. Esta receta combina la jugosidad de la pechuga de pollo con la intensidad aromática del pesto y la cremosidad inconfundible de dos quesos emblemáticos de Italia.
El resultado es un bocadillo equilibrado y lleno de matices, fácil de elaborar, perfecto para una cena informal con un toque gourmet.
Ingredientes:
Pechuga de pollo
Pesto
Mozzarella fresca
Burrata
Pan rústico
Aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta negra recién molida al gusto
Sacamos la pechuga de pollo con papel de cocina y salpimentamos por ambos lados.
Calentamos una sartén a fuego medio-alto y cocinamos las pechugas hasta que estén bien doradas y completamente cocinadas en su interior.
Reducimos ligeramente el fuego y distribuimos la mozzarella fresca cortada en rodajas sobre la pechuga. Tapamos la sartén durante 1 o 2 minutos para favorecer que el queso se funda suavemente.
Tostamos el pan.
Retiramos el pollo del fuego y lo ponemos sobre el pan. Cubrimos con una cucharada generosa de pesto.
Abrimos la burrata con cuidado y la ponemos sobre la pechuga, permitiendo que su interior cremoso se extienda ligeramente sobre el pollo y la mozzarella fundida.
Finalizamos con un toque adicional de pimienta negra y unas gotas de aceite de oliva virgen extra.
Servimos inmediatamente mientras la mozzarella permanece fundida y la burrata conserva toda su textura cremosa. El contraste entre los quesos, el pesto y el pollo recién hecho convierte este bocadillo en una propuesta sencilla pero sorprendentemente sofisticada.




Comentarios
Publicar un comentario