Strudel salado de espinacas, queso crema, gorgonzola y nueces en freidora de aire
Crujiente por fuera y cremoso por dentro.
El strudel salado es una preparación versátil que combina la ligereza y el crujiente de la masa filo con rellenos cremosos y aromáticos. En esta versión se combinan lss espinacas con queso crema ,el carácter intenso del queso azul y el toque crocante de las nueces.
Una mezcla equilibrada, aromática y llena de sabor que se dora a la perfección en la freidora de aire, logrando un acabado irresistible con menos grasa.
Ingredientes:
Masa filo
Mantequilla derretida o aceite de oliva (para pincelar).
300 gr de espinaca
200 gr de queso crema
50–70 gr de queso gorgonzola desmenuzado
1 huevo
1 cebolla pequeña, finamente picada
1 diente de ajo, picado
50 gr de nueces, groseramente picadas (unas pocas más para la terminación)
Nuez moscada
Pimienta negra recién molida
Salteamos la cebolla a fuego medio hasta que esté transparente y ligeramente dorada. Añadimos el ajo y cocinamos brevemente.
Incorporamos las espinacas y las salteamos unos minutos. Retiramos del fuego, escurrimos muy bien y dejamos templar.
En un bol mezclamos las espinacas con el queso crema, el queso azul desmenuzado, el huevo y las nueces.
Añadimos la nuez moscada y la pimienta negra. Mezclamos hasta obtener una preparación homogénea y cremosa. Ajustamos de sal solo si es necesario.
Extendemos una hoja de masa filo sobre la superficie de trabajo y pincelamos con mantequilla derretida o aceite. Repetimos el procedimiento superponiendo 2 o 3 hojas.
Ponemos el relleno en forma de franja a lo largo de uno de los lados, dejando libres los bordes. Doblamos los laterales hacia el interior y enrollamos cuidadosamente, formando un cilindro firme.
Pincelamos el exterior con el huevo batido y espolvoreamos con nueces casi molidas.
Precalentamos la freidora a 180 °C. Colocamos el strudel en la cesta y cocinamos durante 12–15 minutos, girándolo con cuidado a mitad de cocción, hasta que esté dorado y crujiente.
Dejamos reposar unos minutos antes de cortar y servimos caliente.
El contraste entre el crujiente de la masa y la intensidad del queso azul hace de este strudel un plato ideal tanto como entrada como plato principal ligero.




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